Cuaderno de Campo | Noviembre 2009

38.000 anátidas al inicio de la invernada 2009-2010 en l'Albufera


13
Nov
2009

Algo más de 38.000 anátidas han sido contadas a mediados de noviembre en el censo de aves acuáticas coordinado desde la Oficina de Gestión Técnica del Parc Natural de l’Albufera y en el que participan otras instituciones, como el Servicio Devesa-Albufera del Ayuntamiento de Valencia y la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife). Se trata del segundo censo que se realiza desde que empezó el otoño y forma parte del seguimiento de aves acuáticas invernantes que se viene desarrollando anualmente en este humedal.

Las cifras alcanzadas parecen confirmar un buen inicio de la presente temporada de invernada de anátidas en l’Albufera de Valencia. Como viene siendo habitual en los últimos años, la mayor parte se ha correspondido con ánade azulón Anas platyrhynchos, con cerca de 24.000 aves, cuyas principales concentraciones se localizan en el Vedat de Silla, Vedats de Sueca y la Reserva Natural de El Fang. Otras especies numerosas han sido el cuchara europeo Anas clypeata, con algo más de 7.500 aves, la mayor parte en los Vedats de Sueca, y el pato colorado Netta rufina, con cerca de 6.200 ejemplares, localizados la mayoría en los Vedats de Sueca y en El Fang. El resto de anátidas invernantes muestra cifras muy inferiores, con casi un millar de cerceta común Anas crecca, unos pocos centenares de ánade rabudo Anas acuta y porrón europeo Aythya ferina, y apenas algunos pequeños grupos de silbón europeo Anas penelope, porrón moñudo Aythya fuligula o ánade friso Anas strepera. Se debe destacar la observación de uno de los grupos más numerosos de los registrados aquí en otoño de cerceta pardilla Marmaronetta angustirostris, una especie amenazada globalmente de extinción de las que se han podido ver cinco aves juntas en el Vedat de Sueca. Otra especie de interés censada, catalogada como vulnerable, es el porrón pardo Aythya nyroca, del que se han podido contar tres ejemplares. (datos ofrecidos por la O.G.T. del Parc Natural de l’Albufera/Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda)

La próxima semana se inician las tiradas en los Vedats. El éxito de las tiradas depende, en buena medida, de que un buen número de anátidas permanezca los próximos meses en l’Albufera. Estas aves dependen para su alimentación de unos buenos niveles de inundación del marjal y de la existencia de lugares tranquilos en los que descansar durante el día, como las áreas de reserva o los Vedats, sin cuya existencia, esta importante cantidad de anátidas no podría permanecer aquí durante la invernada. Los usuarios del entorno deben procurar evitar molestias en estas áreas donde sestean las anátidas, para garantizar su estancia prolongada durante los próximos meses.

Durante la temporada de caza, miles de anátidas serán abatidas por los cazadores, y aunque en la actualidad todavía se desconoce el total de aves que se cazan por especie, una gran parte de las capturas la compone el ánade azulón, la especie más abundante y la menos exigente con la calidad del hábitat. Al parecer, otras especies muy apreciadas por los cazadores son cobradas en cifras muy inferiores a como se hacía tradicionalmente, y aunque sus efectivos invernantes son muy escasos, en la actualidad se desconoce la proporción que se caza anualmente de estas especies en declive local (pato colorado, cuchara europeo, porrón europeo).

L’Albufera de Valencia tiene un enorme potencial para albergar un gran número de anátidas durante la invernada y los cazadores son el colectivo más directamente beneficiado por ello. Pero actualmente es necesario iniciar un aprovechamiento cinegético compatible con la recuperación y la conservación de las poblaciones de anátidas invernantes, lo que pasa por un desarrollo ordenado y equilibrado de la caza. Por otro lado, los cazadores deben ejercer su actividad con responsabilidad, conscientes de que son los responsables de evitar la muerte por disparo de especies amenazadas, como las cercetas pardillas y los porrones pardos, que todavía optan por pasar el invierno en l’Albufera.

Dónde ver aves este mes: NOVIEMBRE


11
Nov
2009

La persistencia de vientos de poniente durante la primera semana de noviembre ha hecho complicado poder observar aves. Las previsiones para las próximas jornadas parecen algo más favorables y es probable que nos permita poder seguir disfrutando de nuestras observaciones con algo más de comodidad. Noviembre suele ser un mes de transición, en el que se pueden observar todavía migrantes retrasados y se hace más firme la presencia de las poblaciones invernantes. Buena parte del marjal permanece inundada, aunque con niveles algo inferiores a los de otros años, y en ella se puede observar un buen número de aves. Los vedats de Sueca y Silla (este último preferentemente por la tarde) son los mejores sitios en los que observar aves, especialmente desde los miradores habilitados por los diferentes ayuntamientos (dos en Sueca y uno en Silla). Cullera es otro de los vedats que conviene visitar aunque las cifras de anátidas en este lugar suelen ser algo inferior en los últimos años.

En algunas zonas del interior del marjal de Sueca (La Llonga, Utxana o El Ràfol) es previsible que empiecen a realizarse las labores de fangueo de campos de arroz. En estos sitios es donde suele concentrarse un mayor número de limícolas y gaviotas y gran cantidad de paseriformes (bisbitas, alondras, lavanderas, pinzones,…). También el marjal poco encharcado es un hábitat adecuado para la observación de rapaces (aguiluchos, busardo ratonero, esmerejón,…) y otras especies que pueden salir al paso si nos vamos moviendo sin prisas.

El mar es otro de los lugares en los que podremos encontrarnos con un buen número de aves este mes. Por estas fechas resultan habituales alcatraces, pardelas y págalos, y en menor número alcas y patos marinos como el negrón común. Los días de poniente suelen dar buenos resultados si queremos dar con las mayores concentraciones de aves marinas, en especial desde lugares óptimos para la observación como el cabo de Cullera.

Otro de los lugares muy recomendados es la Reserva del Racó de l’Olla, donde las cifras de anátidas y algunos limícolas pueden ser importantes. Moverte con tranquilidad por las sendas y caminos habilitados, a primeras horas de la mañana o por las tardes en calma (los martes y jueves), sigue siendo una buena opción para la observación pausada de paseriformes, al igual que lo es también recorrer el frente dunar y las zonas próximas al estany de El Pujol. También la Reserva del tancat de La Pipa abre sus puertas a los observadores de aves, la visita a este lugar requiere de comunicación previa (llamando al teléfono 608 746 865 o visitas@tancat.net), en este lugar, es previsible que poco a poco vaya mejorando la capacidad de acogida para las aves.

Ave de la semana: el colirrojo tizón Phoenicurus ochruros


07
Nov
2009

Una de las mejores pistas para intuir que el otoño ha llegado a l’Albufera es la de observar un colirrojo tizón Phoenicurus ochruros. Este pequeño paseriforme nunca falla a su cita y desde los primeros días de octubre suele ser habitual observarlo en cualquier tipo de hábitats, aunque generalmente prefiere zonas abiertas que incluyen también hábitats agrícolas e incluso núcleos urbanos y construcciones aisladas, vallados y paredes de roca con puntos elevados en los que posarse.

Estas aves son fácilmente reconocibles por el color rojizo de la cola y por el llamativo plumaje que presentan los machos. Las hembras y ejemplares jóvenes muestran diseños más apagados que pueden llegar a resultar difíciles de separar de especies semejantes como el colirrojo real Phoenicurus phoenicurus, un migrante en l’Albufera y que presenta unos hábitos mucho más resguardados y esquivos.

Durante el otoño e invierno, l’Albufera recibe un buen número de aves que proceden, en su mayoría, de los países de Europa central (Francia, Alemania y Suiza principalmente) y que se corresponderían con aves pertenecientes a la subespecie gibraltariensis, que ocupa gran parte del continente europeo, incluida la mitad norte de la Península Ibérica. Hasta el mes de marzo puede ser fácil dar con este insectívoro que podremos observar posado en lugares elevados, cornisas, estacas o vallados, moviendo de manera muy característica la cola, como si de un “tic” nervioso se tratara.