Cuaderno de Campo | Octubre 2009

Ave de la semana: la garcilla bueyera Bubulcus ibis


11
Oct
2009

"Te el color ros com el or; es gran com un colom volador, el coll larguet, el pico uns tres dits de larch, y redó; la cola blanca y curteta…”. Así describió Marcos Orellana, en su tratado “Catalogo d’els pardals de l’Albufera de Valencia” a la garcilla bueyera bubulcus ibis en el año 1795, identificándola con el nombre valenciano de espluga-bous.

Puede que se trate de una de las especies más fáciles de observar a lo largo de todo el año en l’Albufera y también en cualquier tipo de hábitat, aunque especialmente en zonas poco encharcadas del marjal y en los arrozales, así como también en zonas de huerta, dunas litorales e incluso estercoleros y basureros. Es una garza de tamaño medio, fácil de reconocer, que se distribuye principalmente por todo el continente africano, el sur de Europa y Asia y gran parte del continente americano.

La población reproductora en l’Albufera se sitúa entre las 2.500 y 4.000 parejas reproductoras, según años, si bien, muchas de las aves que nidifican aquí podrían estar ocupando hábitats más alejados de la propia albufera, incluidos vertederos próximos a la ciudad de Valencia, donde esta especie se ha hecho muy numerosa. Lo mismo parece suceder en invierno, cuando las cifras alcanzadas son más modestas. A pesar de la escasez de ganadería extensiva en el entorno de l’Albufera, esta garza, haciendo honor a su nombre, nunca deja de escoltar a cualquier rebaño de ovejas ni de vigilar los escasos cercados en los que permanecen estabulados caballos, vacas o toros.

Dónde ver aves este mes: OCTUBRE


05
Oct
2009

Las lluvias de los últimos días de septiembre cambiaron completamente el paisaje de l’Albufera después de un largo verano. Gran parte del marjal quedó cubierto por el agua, especialmente en zonas próximas a la laguna, en El Palmar, y tancats de Sollana, Silla, Catarroja o Alfafar, donde poco a poco han ido disminuyendo los niveles de inundación. Los marjales de Sueca y Cullera presentan unos niveles de inundación inferiores pero, aún así, mantienen agua en gran parte de su superficie. Con estas condiciones, el marjal de l’Albufera podría tener unas buenas condiciones para recibir un buen número de aves siempre que se mantengan ciertos niveles de inundación. De hecho, comienzan a ser visibles grupos grandes de gaviotas (sombría y reidora), garzas (garceta común, garceta grande, garza real) y limícolas (combatiente, avefría,…) y buenas densidades de aguilucho lagunero en zonas poco inundadas de Sueca y Sollana. Una opción muy interesante es perderse por los caminos que discurren por el marjal, buscando aquellas zonas poco inundadas por donde se suelen concentrar más las aves.

Octubre recoge gran parte del periodo del paso postnupcial y por ello es un mes excelente para registrar un buen número de migrantes. A lo largo de unas semanas continuarán acompañándonos muchas especies estivales que regresan hacia sus cuarteles de invernada, con lo que puede ser habitual seguir observando algunas aves más rezagadas. Del mismo modo, l’Albufera empieza también a recibir poblaciones de aves invernantes que poco a poco irán aumentando su importancia.

Hay que tener muy en cuenta que la actividad cinegética condicionará en buena medida nuestras salidas al campo. Es bueno conocer de antemano que días se va a poder cazar y en qué lugares esta actividad se encuentra más limitada. Algunos caminos se irán cerrando a lo largo del mes y otras muchas zonas quedarán inundadas para favorecer la tranquilidad de las especies cinegéticas. Desde mediados del mes, se cerrarán las zonas del marjal incluidas en los vedats tradicionales de caza (Silla, Sueca y La Ratlla, aumentan sus niveles de inundación y por ello las aves buscan lugares alternativos en los que poder obtener alimento.

Es más que probable que el mar empiece a dar más sorpresas ya que es una buena época para la observación de aves marinas, las estacas de Les Calaes de El Pujol son también muy buenas para observar gaviotas, charranes y también los últimos fumareles de la temporada. Caminar por La Devesa de l’Albufera, las sendas peatonales de la Reserva del Racó de l’Olla, las dunas del Dosser de Cullera o detenerse un rato delante de manchas de arbolado y arbustos puede ser una buena opción para dar con paseriformes en paso y, quién sabe si con alguno de los migrantes raros y escasos tan esperados por muchos observadores de aves.

4 de octubre: Día Mundial de las Aves


04
Oct
2009

Un año más, BirdLife International organiza a escala mundial el Día de las Aves, un evento que cumple ya más de una década y que en nuestro país está coordinado por SEO/BirdLife (Ver más información). Entre los objetivos prioritarios que se plantean con esta iniciativa se detallan el acercar el mundo de las aves y sus hábitats a los ciudadanos, dar a conocer las amenazas con las que se enfrentan las aves y concienciar a la opinión pública sobre la importancia que tiene conservar nuestro entorno natural más cercano, como un primer paso para avanzar en la conservación medioambiental de nuestro planeta.

En la edición de 2009, BirdLife se ha planteado como objetivos específicos los contenidos en la campaña “Nacidas para Viajar” (Born to Travel), donde se describen los problemas y amenazas con los que se tienen que enfrentar, cada año, millones de aves migratorias. Más del 40% de las aves migratorias que viajan entre África, Oriente Medio y Europa han disminuido en las últimas tres décadas y el 10% de éstas están clasificadas, a nivel mundial, como amenazadas o casi amenazadas en la Lista Roja de la UICN.

La migración representa uno de los procesos naturales más importantes para la conservación de muchas especies. Para garantizar la supervivencia de todas ellas, resulta imprescindible conservar, tanto los hábitats en los que pasan el invierno o en los que se reproducen, como todos aquellos lugares situados a lo largo de las rutas migratorias, en los que encuentran descanso y alimento, y que resultan imprescindibles para completar su viaje. Además de las dificultades intrínsecas que supone realizar estos largos desplazamientos, que pueden llegar a suponer miles de kilómetros, las aves tienen que enfrentarse con impactos humanos como la caza, la existencia de tendidos aéreos, parques eólicos, la pérdida y desecación de humedales, etc. Todo un reto para unos grandes viajeros.