Cuaderno de Campo | Octubre 2009

Un recorrido muy recomendado para observar Passeriformes


17
Oct
2009

El mes de octubre suele ser una época muy buena para observar Passeriformes, ya que a las especies migradoras que se encuentran en pleno paso postnupcial, se les une la llegada de un buen número de aves invernantes que nos acompañarán a lo largo de estos próximos meses.

Es un grupo de aves muy extenso que, por lo general, suelen ser difíciles de observar con calma y detenimiento. Al pequeño tamaño de la mayoría de estas aves, se le une la rapidez y secretismo con el que suelen moverse entre los arbustos y ramas de los árboles, en busca de pequeños insectos, bayas y semillas. En más de una ocasión, las salidas al campo en busca de estas aves se limitarán a la observación fugaz de sombras y siluetas que, de tanto en tanto, nos permitirán llegar a saber de qué especie se trata. La paciencia es sin duda una de las mejores herramientas para enfrentarse a la identificación de Passeriformes, poder identificar y reconocer los cantos que se escuchan y no tener prisa en avanzar apenas unos metros, sin dejar de observar la copa de los árboles, son pautas que pueden venir muy bien para ver estas aves.

Los recorridos peatonales que existen en la Reserva Natural del Racó de l’Olla son uno de los lugares más recomendados para observar Passeriformes en otoño en l’Albufera. La rica diversidad botánica, la existencia de pequeñas manchas de arbolado, con especies caducifolias como el olmo, el álamo blanco o los fresnos, dan un atractivo especial a este recorrido que puede ofrecernos muchas posibilidades. Mosquiteros, colirrojos, currucas, petirrojo, zorzales, reyezuelos, carriceros, carboneros, fringílidos y otras muchas especies pueden ser identificados a lo largo de estas sendas. Es también el enclave en el que un mayor número de veces se ha observado el mosquitero bilistado Phylloscopus inornatus, uno de los divagantes asiáticos más esperados en otoño, del que se han realizado hasta siete observaciones en los últimos diez años.

Un lugar excelente en el que pasar un rato, sin prisas, y procurando, eso sí, aprovechar las primeras horas de la mañana y las tardes (sólo los martes y jueves). La afluencia de visitantes los fines de semana puede limitar en gran medida la tranquilidad que se requiere para poder observar estas pequeñas aves.

Les Calaes y los charranes patinegros


14
Oct
2009

Uno de los lugares de l’Albufera de Valencia que más visitantes recibe a lo largo del año es, sin duda alguna, el mirador de El Pujol. Se trata de uno de los enclaves más concurridos, tanto por su localización accesible, como por las excelentes vistas que pueden obtenerse de la extensa laguna de l’Albufera, desde el cual se obtiene la panorámica más fotografiada de este humedal. Como cada año, a finales de septiembre, la Comunidad de Pescadores de El Palmar inicia la instalación de unas empalizadas que constituyen un ancestral arte de pesca instalado para la captura de los peces marinos que aprovechan las golas para entrar a l’Albufera en busca de comida. Estas empalizadas son conocidas como Calaes y sostienen un entramado de nasas, especialmente dedicadas a la captura de la anguila. Este complejo sistema de pesca puede ser fácilmente reconocido por las innumerables estacas que salen de la superficie del agua, configurando uno de los iconos más célebres de este humedal. Pero el mirador de la gola del Pujol es, además, uno de los lugares especialmente recomendados para la observación de un buen número de aves que aprovechan las estacas de les calaes para descansar.

El charrán patinegro Sterna sandvicensis es una de las especies que más parece aprovechar este lugar tan emblemático. Tras la colocación de las primeras estacas, hace ya varias semanas, su número aumenta de día en día, pudiendo llegar a observarse centenares de ejemplares a lo largo del invierno, pugnando con las gaviotas (reidora, sombría y patiamarilla) y con los fumareles, por ocupar las estacas disponibles para el sesteo.

En este lugar, y con el apoyo de un telescopio se pueden obtener lecturas de un tipo de marcas especiales colocadas por ornitólogos en sus patas. Se trata generalmente de unas anillas de lectura a distancia cuya comunicación posterior, a los respectivos programas de seguimiento en Europa, aporta una información muy valiosa para conocer aspectos importantes de la vida de esta especie. Las lecturas de anillas obtenidas hasta la fecha, en este mirador, han permitido registrar la presencia de aves nacidas en las colonias de cría del delta de l’Ebre (en Tarragona), La Camargue (en Francia) y en el delta del Po y Comacchio (en Italia), confirmándose movimientos continuos de ejemplares entre todas estas localidades mediterráneas a lo largo del año. La imagen que acompaña este texto fue tomada el pasado 12 de octubre de 2009 y parece corresponderse con un ave anillada y marcada, posiblemente hace ya más de un año, en las colonias de cría que esta especie tiene en el delta del Po (Italia). (En el caso de que encuentres una de estas aves marcadas, puedes informarte aquí).

El problema de la paja del arroz


13
Oct
2009

Desde el pasado año, se ha hecho efectiva tanto en l’Albufera de Valencia como en el resto de zonas de producción de arroz en Europa, la restricción de quemar la paja después de ser recolectado el cereal. Esta medida, no libre de polémica, se aplica en cumplimiento de los compromisos que forman parte de la Medida Agroambiental del Cultivo sostenible del arroz en humedales y que posibilitan que los agricultores puedan verse beneficiados por una serie de ayudas económicas. Hasta hace sólo unos años, la paja del arroz que quedaba depositada en las parcelas cosechadas era eliminada mediante quemas controladas que generaba una gran cantidad de humo que generaba molestias en zonas habitadas.

Cumpliendo con esta medida, en 2007 se registró un grave problema por la pérdida de la calidad de las aguas en zonas de l’Albufera que parece estar repitiéndose esta misma temporada. Al quedar inundados los campos de arroz, en especial tras fuertes precipitaciones como las registradas estos dos últimos años, la descomposición de los rastrojos que quedan sumergidos deteriora la calidad de las aguas retenidas en los tancats. Esto ocasiona molestias por malos olores en las poblaciones del entorno y también mortandades importantes de peces y otra fauna acuática en las zonas de mayor profundidad donde el agua queda estancada.

Este problema podría estar afectando negativamente a la calidad ambiental de l’Albufera, por lo que parece necesario plantear medidas que posibiliten el tratamiento de los rastrojos del arroz una vez finalizada la recolección. En zonas de producción de arroz de los Estados Unidos, Francia e Italia, con una problemática muy similar, se han llevado a cabo diferentes prácticas para dar una alternativa a la quema. La que mayor éxito parece tener es la inundación de los campos y el fangueo inmediato de los mismos, facilitando así la mineralización con el suelo de los restos vegetales que son triturados en el momento de la siega. Esta práctica parece tener, además, un importante papel para el control ecológico de las plantas adventicias del arrozal y en una mejor aportación de Nitrógeno en el suelo. De ponerse en marcha medidas como esta, puede que resulte necesario garantizar unos caudales mínimos hacia l’Albufera que hagan posible una circulación continua de las aguas, incluyendo su salida hacia el mar. De esta forma, podría evitarse que las aguas quedasen estancadas y retenidas, tal y como sucede en la actualidad, en las zonas más profundas donde, a modo de ejemplo, fue tomada esta imagen.