Cuaderno de Campo | Marzo 2009

Un día de Grullas


06
Mar
2009

El fuerte viento del Noroeste de estos últimos días, conocido localmente como de mestral o vent de Llarg, ha arrastrado esta mañana a un gran número de grullas a muchas localidades de nuestra geografía. A muy pocas personas se les debe haber pasado por alto la presencia de estos grupos que, a duras penas, trataban de tomar altura combatiendo el fuerte viento y emitiendo su característico trompeteo. A lo largo de la mañana han podido ser observados diferentes grupos en l’Albufera que podrían haber alcanzado las 150 aves, un máximo del que no parecen existir precedentes. Esta misma especie ha sido observada en números elevados en otras localidades de Valencia y también en Castellón, donde parecen haberse registrado un total de casi 1.200 aves, en apenas unas horas, en Almenara y Xilxes (comunicado por Jose Bort).

Aunque hasta hace poco las observaciones prenupciales de esta especie eran muy escasas en nuestra geografía, los últimos años parece estar haciéndose regular la observación de grupos de grulla común Grus grus en paso hacia los cuarteles de cría localizados en el norte de Europa. Es, con estas situaciones de vientos fuertes del oeste y noreste, cuando mayor número de registros se obtienen en localidades del litoral como las nuestras, muy alejadas de su ruta principal de migración que discurre por el interior oriental de la península Ibérica. La grulla común es un migrador diurno que habitualmente suele realizar el desplazamiento en grandes grupos, concentrándose durante la migración, en localidades tan emblemáticas como la laguna de Gallocanta (Zaragoza), donde llegar a congregarse más de 20.000 aves. Sin duda el fuerte viento afecta de manera muy marcada al desplazamiento de estas grandes aves que se ven empujadas hacia el litoral; un ejemplo más de lo duro y conmovedor que puede llegar a resultar el largo viaje de retorno para las aves migradoras.

El escribano palustre: ave del año 2009


03
Mar
2009

El escribano palustre Emberiza schoeniclus es uno de los paseriformes más característicos de los carrizales de gran parte de Europa Occidental. Se trata de un ave relativamente frecuente y fácil de observar durante el invierno, periodo en el que las poblaciones europeas migran al sur, siendo la cuenca mediterránea occidental el principal receptor de invernantes. Las poblaciones reproductoras en la Península Ibérica se corresponden con las subespecies iberoccidental (E. s. lusitanica) e iberoriental (E. s. witherbyi), ambas muy escasas y sumidas en un fuerte declive. La pérdida de su hábitat óptimo y su distribución altamente fragmentada representan las principales causas de la regresión poblacional. Por ello, el escribano palustre iberoriental se encuentra catalogado como “En Peligro” (tan sólo entre 250-360 parejas reproductoras), según se recoge en el “Libro Rojo de las Aves de España” elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente en 2004.

En la Comunidad Valenciana nidifica la subespecie iberoirental, cuya población ha sufrido una importante pérdida de localidades de cría en los últimos 15 años. En la actualidad tan sólo se registra su presencia en una única localidad, en el marjal de Pego-Oliva, donde en el I Censo Nacional de esta especie realizado en 2005 apenas se registraron cinco machos cantando en época de cría (Atienza, 2006). En esta localidad su número parece haber disminuido los últimos años, poniendo en serio peligro la supervivencia de esta interesante subespecie íntimamente ligada a nuestros humedales. Su presencia en localidades como l’Albufera de Valencia, donde nidificaba hasta los años 80, es antigua y en obras como el “Catalogo de las aves que frecuentan el lago de la Albufera”, escrito por Ignacio Vidal en 1856, incluso se llega a separar esta subespecie refiriéndose a ella como “común en cañaverales del lago, donde cría y pasa el verano”.

La designación como Ave del año 2009 por la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) debe servir como punto de partida para la concienciación social del estatus de este pequeño paseriforme palustre. Para su recuperación, resulta imprescindible conocer sus requerimientos ecológicos (selección y requerimientos de hábitat, alimentación, etc.), especialmente en el momento crítico de la reproducción. Con esta información, la implementación de medidas de gestión de la especie y del manejo del hábitat, no sólo en las localidades de presencia, sino en aquellas que sustentan un hábitat potencialmente apropiado para su presencia deben ayudar a alcanzar el objetivo inicial de su recuperación, y posteriormente su viabilidad a medio y largo plazo. (Ver más información)

Bibliografía consultada:

Atienza, J.C. 2006. El escribano palustre en España. I Censo Nacional (2005). SEO/BirdLife. Madrid

Vidal, I. 1856. Catalogo de las Aves que frecuentan el lago de la Albufera. Separata de las Memorias de la Real Academia de Ciencias de 1856. Madrid.

 

Información facilitada por: Pablo Vera