Cuaderno de Campo | Febrero 2009

El regreso de las agujas colinegras


17
Feb
2009

Un año más, durante la primera mitad de febrero se ha podido registrar en l’Albufera una de las especies más esperadas e interesantes de las que se presentan en este humedal durante los pasos migratorios. Se trata de la aguja colinegra Limosa limosa, un limícola de gran tamaño que se conoce localmente con el nombre de Tètol y que tradicionalmente llega en estas fechas, formando concentraciones que en ocasiones superan las 3.000 aves. Desde finales del otoño, cerca de un centenar de estas aves han pasado el invierno en l’Albufera, pero en estos primeros días de febrero su número ha empezado a aumentar y es previsible que se alcancen las máximas concentraciones a finales de este mes y en la primera semana de marzo. La importancia de estas cifras y su tiempo de permanencia dependerán de que se mantengan inundadas algunas zonas del marjal.

La aguja colinegra es una especie limícola migratoria distribuida por el continente Euroasiático, con tres subespecies reconocidas, que en invierno alcanza el África ecuatorial y Oceanía. En Europa se presenta la subespecie islandica que se reproduce en Islandia, el norte de Noruega y las islas Shetland y la subespecie limosa que se localiza en la parte central de Europa y Asia. Las principales áreas de invernada de estas subespecies se encuentran en la fachada atlántica del sur de Europa, el Mediterráneo y África, donde se registran las mayores concentraciones de aves. L’Albufera de Valencia es una de las localidades utilizadas por las agujas durante su viaje de regreso a los lugares de cría, así que durante unas semanas, estas aves aprovecharán los recursos alimenticios que ofrece el marjal durante el periodo en el que se lleva a cabo el drenaje y el fangueo de los campos de arroz.

Al tratarse de una especie catalogada como Vulnerable, por haber perdido más de un 30% de sus efectivos reproductores en muchos países europeos e incluso el 85% en algunos lugares de cría, su presencia en l’Albufera representa un hecho que debería motivar mejoras en las condiciones ambientales del arrozal al final del invierno. La conservación y la supervivencia de este migrante que año tras año visita nuestro marjal dependen, en buena parte, del mantenimiento de grandes superficies de inundación. Esta situación debería prolongarse, una vez finalizada la temporada de caza, durante el mayor plazo de tiempo posible, garantizando así que las aves migratorias adquieran los recursos energéticos necesarios para proseguir su viaje hacia los lugares de cría.

Ave de la semana: el chorlito dorado europeo Pluvialis apricaria


11
Feb
2009

El mes de febrero suele ofrecer, además de importantes concentraciones de gaviotas, la oportunidad para observar grandes bandos de chorlito dorado europeo Pluvialis apricaria, un limícola de tamaño medio típico de pastizales húmedos y zonas abiertas poco inundadas o incluso secas. Se trata de una especie que nidifica en el norte de Europa, desde Islandia y Escocia, pasando por los países bálticos hasta la península Taymyr, en Asia y que pasa el invierno en buena parte de Europa y la cuenca Mediterránea.

A lo largo del invierno, l’Albufera recibe una población invernante que según los años, puede superar las 1.000 aves, con censos como los de este mes de enero en el que se han registrado más de 2.000 ejemplares invernantes. El fusell, nombre con el que se conoce localmente a esta especie, se presenta habitualmente en partidas del marjal poco inundada, especialmente en zonas de Sueca y Sollana, y generalmente asociado con avefría europea Vanellus vanellus. A lo largo de este mes su presencia se ira habiendo más escasa, para desaparecer a lo largo de los primeros días de marzo. Las zonas de Sueca del tancat de Caro, La Llonga y La Socarrada concentran estos días grandes grupos de esta especie que tratan de aprovechar las últimas zonas inundadas en las que obtener alimento y recuperar las fuerzas antes de emprender su regreso hacia los lugares de cría.

Donde ver aves este mes: FEBRERO


05
Feb
2009

Después de varios meses en los que l’Albufera ha mostrado su típica imagen invernal, con una amplia superficie del humedal cubierta por el agua, febrero trae un cambio radical en el paisaje de l’Albufera. El extenso marjal que rodea la laguna es vaciado rápidamente, al mismo tiempo que los campos de arroz son fangueados, favoreciendo así las mayores concentraciones anuales de láridos en este humedal. Las zonas que mantienen mayores niveles de inundación se van reduciendo poco a poco, y aunque tradicionalmente existían zonas con agua hasta finales de este mes, en la actualidad los plazos de inundación se han visto reducidos. Los fondos de Sueca (El Malvinar, La Calderería, zonas de l’Estell y Noira), de Alfafar (tancat de les Turbines) y especialmente zonas cercanas a l’Albufera de Catarroja, pueden seguir concentrando el mayor número de aves acuáticas. En estas últimas zonas inundadas se llegan a formar importantes concentraciones de gaviotas, garzas y limícolas, especialmente de agujas colinegras Limosa limosa, avefrías Vanellus vanellus y chorlito dorado Pluvialis apricaria.

El final del invierno trae, además, la presencia prematura de muchos migrantes que empiezan a avanzar hacia el norte conforme se suavizan las temperaturas. Una de las especies más tempraneras suele ser la cerceta carretona Anas querquedula, que suele dar cifras elevadas a lo largo de estos meses. También los primeros hirundínidos (golondrinas y aviones) suelen hacer acto de presencia los últimos días de febrero. Por otro lado, el mar seguirá ofreciendo buenas opciones para la observación de aves marinas y en especial de pardela balear Puffinus mauretanicus, alcatraz atlántico Morus bassanus y págalo parásito Stercorarius parasiticus y págalo grande S. skua.

Se aproxima un periodo de cambios en el que, los primeros pulsos de la primavera que se aproxima y el invierno que en ocasiones se resiste a abandonarnos, darán buenas oportunidades para que cualquier observador de aves se puede encontrarse con especies muy diversas.