Cuaderno de Campo | Enero 2009

Temporada de gaviotas en l'Albufera


25
Ene
2009

Las próximas semanas, como viene siendo habitual por estas fechas, l’Albufera recibirá un elevado número de gaviotas que acuden a este humedal para aprovechar el recurso alimenticio ofrecido por los trabajos del fangueo. El paso de los tractores y la remoción del suelo de cultivo hace que salgan a la superficie un gran número de invertebrados que son capturados por éstas y otras muchas especies (garzas, limícolas,…), favoreciendo concentraciones de miles de aves en zonas muy concretas del marjal. Se trata pues de uno de los mejores momentos del año para poder observar diferentes especies de gaviotas y ser conscientes de la gran variedad de plumajes que este grupo de aves puede llegar a presentar, sobretodo si se tienen en cuenta aves inmaduras o incluso de subespecies diferentes (en el caso de la gaviota sombría).

La especie más abundante en este periodo es la gaviota reidora Larus ridibundus, que puede llegar a superar las 25.000 aves. Se trata de una de las gaviotas más fáciles de identificar, pero que guarda cierto parecido con otros láridos que se presentan de manera más escasa, como la gaviota cabecinegra Larus melanocephalus. La gaviota sombría Larus fuscus es la segunda más numerosa, con censos que los últimos años han superado las 5.000 aves. Su identificación, sobretodo cuando se trata de aves inmaduras, requiere de algo más de atención, ya que puede llegar a ser confundida con la gaviota patiamarilla Larus michahellis, otra especie que, siendo la más numerosa a lo largo del año en nuestro territorio, se presenta con cifras bastante más modestas en invernada.

La observación de gaviotas durante estos próximos días puede proporcionar, además, gratas sorpresas, ya que suele ser frecuente registrar especies algo más escasas como la gaviota de audouin Larus audouinii, o la gaviota cana Larus canus, y otras mucho más ocasionales como la gaviota argéntea Larus argentatus o incluso la gaviota cáspica Larus cachinnans, esta última con apenas tres observaciones recientes. Una buena oportunidad para buscar estos grandes grupos de láridos y dedicar algo de nuestro tiempo en identificar y observar este amplio grupo de aves. Además, es bastante frecuente dar con ejemplares marcados con anillas de lectura, con lo que la observación detenida y relajada de estos grupos tiene todavía muchos más alicientes.

Gaviotas reidoras mostrando plumaje nupcial en pleno invierno


23
Ene
2009

Aunque no suele ser frecuente, tampoco es extraño observar en pleno invierno gaviotas reidoras con la cabeza completamente oscura, pese a que se trata de un rasgo propio del plumaje nupcial que esta especie adquiere conforme se aproxima la primavera. La transición del plumaje invernal al nupcial, en ejemplares adultos de esta especie, implica una muda parcial que conlleva una renovación de las plumas de la cabeza y el cuerpo. De este modo, el comienzo de la muda de las plumas de la cabeza suele iniciarse a mediados de enero y se prolonga hasta el mes de marzo, periodo en el que la mayoría de las aves han adquirido ya el plumaje nupcial completo. En nuestras latitudes, donde los inviernos son más suaves que en el resto de Europa, estos procesos de renovación del plumaje pueden verse adelantados y eso explica que algunas gaviotas reidoras ya adquieran la cabeza oscura a mitad del invierno. De este modo, las aves que hayan iniciado esta muda a mediados de diciembre probablemente muestren la cabeza completamente oscura a finales del mes de enero.

La muda del plumaje es una de las estrategias que han desarrollado las aves para garantizar el buen estado de conservación de las plumas. A lo largo de los meses todas las aves realizan varios cambios de las plumas, tanto las de vuelo (remeras y timoneras) como las corporales. La mayoría de las aves mudan las plumas de vuelo sólo una vez al año, ya que se requiere una gran cantidad de energía para reemplazarlas. En cambio, se producen dos mudas de las plumas corporales, por lo general coincidiendo con cambios en el ciclo anual (periodo nupcial, invernal, etc.). El conocimiento de los patrones de muda en las aves resulta de gran utilidad para poder determinar con exactitud la edad de las aves e incluso, en ocasiones, para poder identificar especies o subespecies muy similares.

Hace 26 años: primera observación de cerceta del Baikal


19
Ene
2009

Un día como hoy, pero hace nada menos que 26 años, pudo ser observado un macho de cerceta del baikal Anas formosa en el Racó de l’Anxumara, dentro de la mata de El Fang. La observación, que fue homologada en 1987 por el Comité de Rarezas de la SEO (Ardeola 34(1): 123-133), supuso la primera observación conocida para España de esta anátida propia del Este de Siberia y la península de Kamchatka, que pasa el invierno en el Este y Sureste de China, sur de Corea y Japón.

Existen muy pocos registros de cerceta del Baikal en Europa y, aunque en algunas observaciones se han asociado con ejemplares escapados desde núcleos zoológicos o colecciones particulares, no se puede descartar un origen natural de estas aves. La existencia de varias citas realizadas en Francia en el siglo XIX, previas a la introducción de esta especie en colecciones en Europa, y la reciente captura de un ave en Dinamarca, en noviembre de 2005, que se ha demostrado procedente de sus áreas originales de distribución mediante el análisis isotópico de su plumaje (1), parecen apoyar una llegada natural de esta especie en Europa, donde, además, las citas obtenidas hasta la fecha muestran un marcado patrón otoñal e invernal (2). La cerceta del Baikal era en hace mucho tiempo una de las anátidas más comunes de Asia oriental, pero sus poblaciones sufrieron una drástica reducción en los años 60 y 70 del siglo XX que la ha llevado a estar considerada como “Vulnerable”.

Hace apenas unos años, fue conocida una segunda observación de esta especie para España, anterior a la de 1983 y también procedente de l’Albufera. Concretamente un ejemplar que fue abatido en la última tirada del vedat nou de Sueca, en enero de 1974, y que se encuentra disecada en un domicilio particular de ese municipio (Ardeola 54(2): 405-446). Dos observaciones de una especie que, comportándose como verdaderos divagantes, podrían haber llegado de forma natural desde las zonas más orientales de Siberia.

Bibliografía de referencia:

(1) Fox, T. A. D., Christensen, T. K., bearhop, S. & Newton, J. 2007 Using stable isotope analysis of multiple feather tracts to identify moulting provenance of vagrant birds: a case study of Baikal Teal Anas formosa in Denmark. Ibis, 149: 622-625.

(2) Small, B. 2001. The Baikal Teal in Suffolk. Birding World, 14: 479-481.