Cuaderno de Campo | Diciembre 2008

Dónde ver aves: DICIEMBRE


05
Dic
2008

Diciembre se muestra ya como uno de los meses plenamente invernales para l’Albufera. Se trata de un periodo del año en el que las aves tratan de evitar los efectos adversos de las bajas temperaturas, desplazándose hacia lugares y latitudes más cálidas como la nuestra. A lo largo de las próximas semanas, este humedal registrará las mayores concentraciones invernales de aves acuáticas y dará cobijo a un elevado número de especies que encuentran, en este lugar, un enclave en el que superar los meses más fríos.

Una de las mejores alternativas para observar aves en l’Albufera, a lo largo de este mes, es buscar los campos de arroz recién fangueados, especialmente en zonas del marjal de Sueca y Sollana. Estos lugares ofrecen una buena oportunidad para localizar concentraciones de gaviotas y limícolas como la avefría europea Vanellus vanellus, el chorlito dorado Pluvialis apricaria y los correlimos común Calidris alpina y menudo C. minuta, especies que, previsiblemente, irán aumentando en número conforme avance el invierno.

Las anátidas siguen concentrándose en los lugares tradicionales de las zonas de reserva de la mata de El Fang y el Racó de l’Olla y también en los vedats tradicionales, donde la presión cinegética hace que, después de cada tirada, disminuya el número de aves. Estos lugares se pueden observar desde los diferentes miradores habilitados por las Sociedades de Cazadores (Ver dónde ver aves en noviembre) y desde el Centro de Visitantes del Racó. Este invierno, las mayores concentraciones parecen estar registrándose en el vedat de Silla, mientras que en las zonas de Cullera y Sueca la presencia de anátidas es, hasta el momento, algo menor.

El mes de diciembre concentra, además, la mayoría de registros de especies invernantes escasas o raras, como son los patos marinos (negrón común Melanitta nigra, negrón especulado M. fusca y serreta mediana Mergus serrator) y colimbos, cuya presencia en el litoral de l’Albufera se repite cada año por estas fechas. El litoral de El Perellonet, la Devesa y Cullera son los mejores lugares para observar este tipo de especies. El mar suele ofrecer también las primeras concentraciones de pardela balear Puffinus mauretanicus, que se agrupa en puntos concretos de la costa, muy cerca de la playa, en grupos, comúnmente llamados “balsas”, que en ocasiones superan las 2.500 aves.

Dependiendo de la intensidad, duración y origen de las irrupciones de aire frío que se sucedan a lo largo de los próximos meses, más o menos evidentes serán los efectos que el invierno tenga sobre las aves. La llegada de este periodo del año suele venir acompañada de gratas sorpresas para los aficionados a la observación de las aves, así que habrá que esperar para ver qué nos traen los fríos vientos del norte.

Ave de la semana: el bisbita alpino Anthus spinoletta


03
Dic
2008

Aunque su presencia puede pasar desapercibida, se trata de uno de los paseriformes más regulares a lo largo del invierno en zonas del marjal escasamente inundado. El bisbita alpino Anthus spinoletta es un ave de la familia Motacillidae que suele llegar a finales de octubre y se presenta en números no muy elevados hasta los primeros días de marzo. Se trata de una especie no muy fácil de identificar por su semejanza con otras especies, como el bisbita pratense Anthus pratensis, una especie muy abundante también en invernada y que ocupa el mismo tipo de hábitats. El mayor tamaño, la coloración más apagada, así como algunos detalles como la base amarillenta del pico o las patas oscuras, hacen algo más sencilla la identificación de esta especie.

Durante el periodo reproductor el bisbita alpino se distribuye por buena parte de Europa central, ocupando prados y pastizales de alta montaña y zonas abiertas en las cimas de los sistemas montañosos más elevados (Pirineos, Los Alpes, Cordillera Cantábrica, etc.). En invierno, buena parte de las poblaciones reproductoras europeas se desplazan hacia cotas más bajas, alcanzando el norte de África. En este periodo ocupa una mayor diversidad de hábitats, mostrando preferencia por humedales abiertos, prados y pastizales húmedos y zonas litorales. Aunque puede ser necesario emplear una óptica adecuada para identificarla, moverse despacio, a través de los caminos que discurren por las zonas poco inundadas del marjal, puede ser la mejor manera de dar con esta especie durante los próximos meses.