Cuaderno de Campo | Diciembre 2008

Hace un año: primera observación de porrón acollarado


12
Dic
2008

Hace justo un año, la mañana del 12 de diciembre de 2007, pudo ser observado en el vedat de Silla, un ejemplar de porrón acollarado Aythya collaris, una anátida buceadora que nidifica en el norte de Estados Unidos y Canadá y que pasa el invierno en el sur de América del Norte. El ejemplar observado era un macho juvenil, nacido ese mismo verano y que podrá haber llegado a Europa en otoño, después de atravesar el océano Atlántico y recorrer una distancia mínima de aproximadamente 6.400 kilómetros. La observación se encuentra pendiente de homologación por el Comité de Rarezas de la SEO y de ser aceptada supondrá el primer registro para l’Albufera.

El Porrón de collar se viene presentando todos los años en países atlánticos europeos, como Francia, el Reino Unido o Irlanda, donde este mismo otoño se ha registrado un grupo de 15 aves que representa, de lejos, el mayor grupo de porrón acollarado que haya atravesado el Atlántico hasta la fecha (BirdingWorld 21(10): 401). En la península Ibérica, donde el número de citas se ha incrementado los últimos años, la mayoría de las observaciones se concentran en el litoral cantábrico y atlántico, así como en las Islas Canarias y algunas localidades interiores de Castilla-León. En la fachada mediterránea apenas ha sido observado y sólo se conocen unas pocas citas en Mallorca (también en diciembre de 2007) y Girona (els aiguamolls de l’Empordà).

La aparición de esta especie en Europa puede asociarse con aves que se ven desviadas, de manera accidental, por los efectos de temporales y huracanes que puedan encontrarse a lo largo de sus desplazamientos migratorios, o bien con la llegada de aves buscando nuevos lugares de invernada, como parte de las estrategias de supervivencia de la mayoría de las especies. De hecho, en la fachada atlántica europea está considerado ya como una especie invernante en reducido número. Este mismo ejemplar pudo ser observado con posterioridad en la Reserva del Racó de l’Olla, donde permaneció junto con otros porrones hasta el 14 de enero de 2008, justo coincidiendo con el último día de Les Càbiles (práctica que supone nueve días consecutivos de caza) y sin tener la certeza de que esta ave pudiera haber sobrevivido a la temporada cinegética.

Comienza el “fangueo” de los arrozales de l’Albufera


11
Dic
2008

Hace apenas unos días que se han iniciado los trabajos de fangueo de los campos de arroz en zonas del marjal de Sueca, Sollana, Albalat de la Ribera y Catarroja. El fangueo es una de las labores agrícolas que se llevan a cabo a lo largo del invierno y tiene como objetivo voltear la tierra de cultivo, incorporar los restos del rastrojo en el suelo y controlar mecánicamente el crecimiento de la vegetación en las parcelas que serán cultivadas la próxima primavera. Esta operación, que se lleva a cabo sustituyendo las ruedas traseras de los tractores por unas ruedas metálicas denominadas gabies, supone uno de las actividades subvencionadas por la Unión Europea, dentro de los compromisos agroambientales, y por la que el agricultor llega a percibir 162,5 euros por hectárea.

El fangueo constituye un método de trabajo que proporciona una gran cantidad de alimento para muchas aves. Con el paso del tractor y el volteo del suelo en zonas poco inundadas, se deja al descubierto una gran cantidad de invertebrados (cangrejo americano principalmente) que son capturados por centenares de gaviotas, garzas y limícolos. La gaviota reidora, la gaviota sombría, la avefría, el chorlito dorado europeo, la garceta común o la garcilla bueyera son algunas de las especies más numerosas que han sabido aprovechar este recurso. Además de otras especies de aves acuáticas, una gran cantidad de paseriformes (lavanderas, bisbitas o pinzones) suelen buscar estos lugares como zonas en las que obtener alimento. Las zonas interiores del marjal de Sueca (Campanar, La Socarrada, El Ràfol), Albalat de La Ribera, Sollana y arrozales próximos al port de Catarroja empiezan a concentrar un buen número de aves. Buscar estos lugares ya fangueados o en los que se encuentra trabajando el tractor, representa una alternativa excelente para poder observar e identificar gaviotas, garzas y limícolas durante los próximos meses.

Un mosquitero común mostrando leucismo parcial


08
Dic
2008

El pasado 7 de diciembre pudo ser anillado, en la reserva natural de l’Ullal de Baldoví (Sueca), un ejemplar de mosquitero común Phylloscopus collybita mostrando leucismo parcial en algunas plumas del ala. En concreto, el ave mostraba completamente blancas las dos primeras primarias y parte de las coberteras primarias.

El color del plumaje de las aves esta producido por uno o la combinación de dos efectos: la acción de pigmentos biológicos contenidos en las células que forman parte de las plumas y el efecto físico de difracción de la luz debida a la estructura y forma de éstas. La coloración, en las aves, está sujeta al control genético, que resulta determinante en la producción de pigmentos o la estructura difractante de las plumas. El albinismo y el leucismo tienen pues una causa genética, y representa plumajes aberrantes que se asocia con un desequilibrio en la pigmentación de las plumas y en particular con el producido por la melanina, la molécula responsable de las pigmentaciones oscuras.

Las aves albinas son raras y se corresponde con individuos que muestran una carencia total de melanina, dando, por definición, plumajes enteramente blancos. El leucismo, como el que muestra el mosquitero anillado en Baldoví, se da con cierta frecuencia en las aves y se corresponde también con una aberración cromática, pero asociada con un fallo en la transferencia de la melanina hacia las plumas. En este caso, la presencia de plumas blancas se muestra de manera aleatoria en el plumaje que puede llegar a tener una apariencia completamente normal.

Información facilitada por: Pedro Marín