Cuaderno de Campo | Diciembre 2008

Ave de la semana: el alcatraz atlántico Morus bassanus


22
Dic
2008

Posiblemente se trate de una de las aves marinas más llamativas de nuestro litoral. El alcatraz atlántico Morus bassanus, conocido en valenciano como Mascarell, es un ave marina de gran tamaño, que puede llegar a alcanzar los 180 centímetros de envergadura y que realiza espectaculares picados en el agua para capturar peces. Es una especie eminentemente marina, que resulta bastante frecuente a cierta distancia de la costa durante la invernada, cuando en ocasiones llega a formar pequeños grupos de aves que pescan juntas lanzándose desde alturas superiores a los 10 metros. Las aves adultas resultan inconfundibles por su color enteramente blanco excepto los extremos negros de las alas. Las aves inmaduras, sin embargo, tardan cuatro años en adquirir el plumaje adulto, mostrando en todo ese tiempo unos plumajes de transición que van desde el marrón oscuro de las aves juveniles a los plumajes casi blancos moteados con plumas oscuras de las aves de edad más avanzada.

Las colonias de cría más cercanas se localizan en la Bretaña francesa y principalmente en las islas Británicas, donde se concentra el grueso de la población reproductora en Europa, con varias colonias de más de 30.000 parejas nidificantes. Después de la época de reproducción las aves se dispersan por gran parte del Atlántico norte alcanzando la costa africana del golfo de Guinea, con una pequeña porción de la población que se adentra hacia el Mediterráneo a través del estrecho de Gibraltar. En el litoral de l’Albufera esta especie se presenta de manera regular entre septiembre y abril, siendo especialmente numerosa en los meses invernales y durante la migración prenupcial, con presencia escasa, generalmente de aves inmaduras, incluso durante el periodo estival. Cualquier punto del litoral es bueno para poder observar esta especie que, con cierta frecuencia, suele seguir también a los barcos arrastreros mientras recogen las redes o se realiza el descarte de la pesca.

Cerca de 46.000 anátidas en el primer censo de diciembre


18
Dic
2008

Con el avance del otoño, y a las puertas del inicio del invierno, las cifras alcanzadas en el segundo censo de aves acuáticas de la temporada parecen mostrar un ligero aumento del número de anátidas presentes en l’Albufera con respecto al primer censo realizado el pasado 20 de noviembre, cuando se censaron cerca de 42.000 anátidas (Ver más información).

Tras un fin de semana sin celebrarse tirada en los vedats tradicionales de caza y después de las continuas irrupciones de aire frío de noviembre y la primera mitad de diciembre, las cifras alcanzadas en esta ocasión parecen superan las 46.000 anátidas. El ánade azulón Anas platyrhynchos continúa mostrándose como la especie más numerosa, con cerca de 25.000 aves, con las mayores cifras registradas en el vedat de Silla (cerca de 14.000 aves) y el vedat nou de Sueca, con 4.900 aves). Parece haberse incrementado la cifra de cuchara europeo Anas clypeata, con algo más de 8.500 aves (la mayoría en los vedats de Sueca, con más de 6.000 aves) y de ánade rabudo Anas acuta, con apenas 600 aves concentradas la mayoría en la reserva natural de El Fang. El pato colorado Netta rufina, con algo más de 6.000 aves y el porrón europeo Aythya ferina, con cerca de 1.500 aves, mantienen números similares al censo realizado el mes pasado. Por otro lado, continúa siendo muy escasa la presencia de otras especies migradoras e invernantes, como el tarro blanco Tadorna tadorna, el silbón europeo Anas penelope, el ánade friso Anas strepera o el porrón moñudo Aythya fuligula, que no suman más de 300 aves.

El próximo sábado se llevará a cabo la cuarta tirada cinegética de este año en los vedats tradicionales de caza. Hasta la fecha los resultados del número de piezas obtenidas en estos lugares siguen sin conocerse, pero el vedat de Silla parece estar dando el mayor número de aves abatidas, siendo las cifras muy inferiores en los vedats de Sueca y especialmente en Cullera donde el número de aves censadas apenas supera las 200 anátidas. El censo ha sido coordinado desde la Oficina de Gestión Técnica de la Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda (entidad que ha facilitado los datos que se presentan), en colaboración con el Servicio Devesa-Albufera del Ayuntamiento de Valencia y la participación de varios voluntarios.

Un sentido adiós a un pescador de l’Albufera


15
Dic
2008

Una barca desocupada, bien armada de artes de pesca y derivando a favor del fuerte viento de Tramuntana a través del Lluent de l’Albufera resulta una observación inquietante.

Cuando nos presentaron hace unos años ya nos conocíamos de cruzar miradas en el Lago. Nuestros horarios eran por lo general opuestos y al salir en barca de madrugada para censar no era difícil cruzarse con él regresando de “matar peix”, como le gustaba decir. No era una persona de trato fácil pero seguramente le debió parecer gracioso conocer a un novicio del Lago cuyo único interés parecía ser el de limitarse observar y contar aves, sin cazar ni pescar nada. Cosa rara de persona, debió pensar. Seguramente por eso siempre tuvo palabras amables, aunque fueran del tipo “algun dia he de trossejar-te com a una anguila” que se podían interpretar como de sincero afecto. No en vano procuraba el cruce con su barca al verle y le dedicaba el más vehemente de los saludos, a los que respondía sin mover una pestaña, como si fuese invisible. Buena cosa entonces. Y seguramente ambos sonreíamos conforme las barcas se alejaban.

Conocía el arte de pesca a fitora, calar palangres, mornells, tirs..., y le gustaba hablar de toda una suerte de aperos, ya en desuso, que decía conocer bien. El problema es que siempre te hablaba con verdades a medias, como guardándose la información más valiosa, y las conversaciones finalizaban necesariamente en cuanto se le hacían demasiadas preguntas. Por eso esperaba que algún día nos sentáramos con el tiempo necesario para hablar de todo lo callado y ahora cuesta aceptar que ya no podrá ser.

La imagen digitalizada que acompaña este texto se corresponde con una fotografía suya regalada en el verano de 2002, orgulloso como estaba de salir victorioso de las regatas de vela latina de su modalidad. Será difícil olvidar su aspecto de veterano piloto de guerra japonés. Con él se ha marchado una enorme pizca de la cultura atesorada por los escasos pescadores de l’Albufera que todavía ejercen su actividad, herederos de una dura tradición ancestral a la que los tiempos modernos parecen ajenos.

Adéu amic!