Cuaderno de Campo | Octubre 2008

Dónde ver aves: OCTUBRE


12
Oct
2008

Con el inicio de octubre se hace mucho más evidente el cambio de estaciones. Los días claramente van haciéndose más cortos y las temperaturas no llegan a ser lo cálidas que eran hace tan sólo unas semanas. Por otro lado, el paisaje en l’Albufera empieza a cambiar radicalmente y a la siega de los campos de arroz le sigue el ciclo que culminará con la inundación invernal del marjal en una extensa superficie de l’Albufera.

Octubre continúa ofreciendo la posibilidad de observar un buen número de migrantes que siguen su desplazamiento hacia latitudes inferiores. Aunque puede que no se registren tantas especies de aves limícolas, ni en cifras tan elevadas como las alcanzadas en los meses estivales, este mes suele dar sorpresas en otros grupos de aves. Rapaces, anátidas, paseriformes, aves marinas, entre otras muchas, pueden ser citadas a lo largo de este periodo y en cualquier lugar del l’Albufera. Octubre es, tradicionalmente, uno de los meses del año más emocionantes para tratar de observar aves divagantes o raras, así que recuerda que cualquier arbusto, arrozal encharcado, tendido aéreo o ribazo puede ofrecerte una observación de lo más inesperada… Por contra, a lo largo de estos días tiene lugar el inicio de la actividad cinegética de aves acuáticas, una práctica muy extendida que determinará, en buena medida, las condiciones para poder observar aves durante los próximos meses.

Los mejores sitios a los que poder ir a ver aves son pues difíciles de concretar en este mes del año. Las partidas de marjal cercanas a El Palmar (El Fangar, l’Abadejo, Zacarés, La Flota,…) y las zonas de los marenys de Sueca (La Calderería, La Malva,…) son las primeras en ser inundadas, aunque estas últimas precipitaciones han acelerado la inundación de extensas zonas de marjal. Lo mismo ocurre en las zonas próximas a la laguna de l’Albufera de Silla y Catarroja, donde en muchos casos los caminos quedan cortados por la actividad cinegética. Lo mejor es ir recorriendo poco a poco los arrozales entre Valencia y Cullera y buscar las zonas que quedan parcialmente inundadas, ya que suelen concentrar un mayor número de aves acuáticas (garzas, gaviotas y limícolas). Ten en cuenta que las aves pueden resultar difíciles de observar al pasar desapercibidas en los campos cosechados y cubiertos con los restos de la siega. La mata de El Fang y el Racó de l’Olla son también dos buenas zonas en las que observar anátidas, en especial los días de caza.

Otra opción es recorrer andando los diferentes senderos peatonales accesibles en La Devesa o el Racó de l’Olla, donde podrás observar un buen número de paseriformes en paso y también primeros invernantes. El estany de El Pujol y el litoral cercano puede dar también alguna sorpresa. Los días de poniente pueden dar buenas jornadas para observar rapaces en paso, así que es importante mantenerte informado de las previsiones del tiempo. Las tardes desde el cabo de Cullera puede ser otra alternativa para observar aves marinas, ya que suelen ser frecuentes las observaciones de págalos y alcatraces.

Final de trayecto


10
Oct
2008

El fenómeno en curso de la migración de las aves ha mostrado hoy uno de sus aspectos más conmovedores. Coincidiendo con el segundo gran temporal de Levante del otoño, iniciado el 9 de octubre, se ha registrado una importante arribada de paseriformes muertos en las playas de l’Albufera. Esta misma mañana, tras recorrer 900 metros de playa en La Devesa, se han encontrado 66 aves varadas en la orilla por el fuerte oleaje (un promedio de 7,3 paseriformes cada 100 metros recorridos). Las aves encontradas pertenecen a doce especies diferentes y entre las más numerosas destacan el petirrojo europeo Erithacus rubecula (25 ejemplares que suponen el 37% de las aves encontradas) y el zorzal común Turdus philomelos (24 aves que suponen el 36%), además de un cernícalo vulgar Falco tinnunculus. Casi todo lo encontrado han sido aves insectívoras que migran durante la noche, cuyas áreas de invernada se localizan en la cuenca Mediterránea. Estas aves abandonan sus localidades de cría en el norte de Eurasia y migran hacia el sur, realizando sucesivas etapas nocturnas de unos pocos cientos de kilómetros cada una. Las aves encontradas hoy en la playa seguramente se vieron sorprendidas por el frente de tormentas de anoche en plena travesía sobre el mar.

Un suceso similar fue registrado el año pasado cuando una “gota fría” afectó el litoral de Valencia y Alicante del 11 al 13 de octubre de 2007 (Ver más información). En esta ocasión, los fuertes vientos causaron un temporal marino que arrojó grandes cantidades de residuos sólidos a las playas, entre los que se encontraron muchas aves migratorias muertas. Tras el paso de la tormenta se recogieron 189 paseriformes en un tramo de 890 metros de playa, de los que el 79% era petirrojo europeo, seguidos en abundancia por zorzal común (9%) y bisbita común (3%), además de colirrojos, carriceros, currucas y hasta un total de diez especies, entre las que había chotacabras gris, autillo y vencejo. Este fenómeno se pudo observar en otros tramos de la restinga litoral de l’Albufera situados 3 km al norte y 14 km al sur de la zona muestreada, dando a entender que tuvo una dimensión generalizada. El promedio obtenido fue de 21,2 paseriformes por cada 100 metros de costa recorrida, casi el doble del obtenido hoy, lo que permite hacerse una idea de la magnitud del impacto que este tipo fenómenos atmosféricos puede tener sobre las aves migrantes.

Resulta complicado entender las causas que motivan mortandades tan elevadas de pequeñas aves migratorias como el petirrojo. Sin embargo, parece lógico pensar que los temporales de dimensiones como los descritos aquí, afectando amplias regiones del Mediterráneo Occidental, deben suponer un obstáculo casi infranqueable para un pequeño paseriforme en migración activa durante la noche. Con toda seguridad un repentino fin de trayecto para muchos migrantes...

Casi 43.000 ánades azulones en el primer censo de otoño


09
Oct
2008

El periodo postnupcial suele proporcionar a l’Albufera las cifras anuales más elevadas del ánade azulón Anas platyrhynchos. Este año, en el primer censo de patos llevado a cabo por la Oficina de Gestión Técnica del parc natural de l’Albufera y la Oficina Técnica Devesa-Albufera a principios de octubre, se ha registrado una cifra próxima a los 43.000 ánades azulones. Se trata de una de las cantidades más elevadas registrada hasta la fecha en l’Albufera y contrasta con las de otras once especies de anátidas censadas al mismo tiempo que todas juntas sumaron menos de 500 ejemplares, destacando el pato colorado Netta rufina y el pato cuchara Anas clypeata, ambas especies con algo más de 200 ejemplares cada una.

El ánade azulón ha incrementado su número de manera constante durante las dos últimas dos décadas y en especial desde finales de los años 90. El importante aumento de esta especie durante el otoño parece asociarse con la recolección del arroz en l’Albufera, momento en el cual esta especie podría encontrar alimento con facilidad en los campos cosechados. También parece probable que durante estos meses l’Albufera reciba ánades azulones nacidos en localidades del entorno que se sumen a las aves locales.

De cualquier forma y a pesar de lo común y abundante de esta especie, todavía quedan muchos interrogantes por responder. Conocer el número de parejas nidificantes, el éxito de cría, el índice de supervivencia, los desplazamientos de la especie o el número de ejemplares abatidos cada año por la caza, son aspectos esenciales para explicar las causas del incremento del ánade azulón. El hecho que una única especie vea incrementada su población de manera tan marcada y paralela al descenso de otras especies de anátidas cuyas poblaciones invernantes en l’Albufera son cada vez más reducidas (pato cuchara, pato colorado, porrón europeo o ánade rabudo, entre otros), es un síntoma más de los desequilibrios ecológicos que padece este humedal. Por otro lado, la temporada cinegética de aves acuáticas se ha iniciado con unos bajos niveles de inundación, lo que motiva que el marjal tenga una escasa capacidad de acogida de anátidas migratorias invernantes. Con las actuales condiciones ambientales, la pérdida de biodiversidad parece importante y el único pato favorecido aparenta ser el ánade azulón.