Cuaderno de Campo | Octubre 2008

La inundación otoñal del marjal


21
Oct
2008

Tras la recolección del arroz se inicia el periodo en el que el marjal que rodea l’Albufera comienza a ser inundado hasta alcanzar los niveles máximos con el inicio del invierno. La inundación invernal, conocida localmente como “perellonà”, se realiza en l’Albufera desde hace siglos. Durante este periodo, l’Albufera amplia su superficie hasta alcanzar los límites de lo que en su día fue la laguna original, antes del proceso de reducción al que fue sometida a partir del siglo XVII con el desarrollo agrícola. Hace apenas una década, tanto la extensión anegada como el periodo de tiempo de inundación (octubre a febrero) eran superiores a los actuales. La disminución de las dotaciones de agua suministradas desde el Xúquer, así como una particular gestión de los niveles hídricos de l’Albufera, son algunas de las razones que parecen justificar una inundación más reducida, tanto en plazos como en superficie.

La inundación del marjal se lleva a cabo directamente desde l’Albufera y también con aguas procedentes de los sistemas del Xúquer y del Turia. La gestión hídrica de este sistema depende exclusivamente de la Junta de Desagüe de l’Albufera, una entidad creada en 1926 y que se halla constituida por "todos los propietarios de tierras enclavadas en los antiguos lindes del lago" delimitados por el amojonamiento de l’Albufera de 1761. Los principios de esta entidad, en la que únicamente se encuentran representadas las comunidades de regantes, son “el desagüe de La Albufera al mar por todos los medios que estén a su alcance, para defender los intereses agrícolas que ella representa”. El resto de colectivos sociales o administraciones públicas relacionados con l’Albufera no se encuentra representados, ni tienen poder de decisión en la gestión hídrica de este espacio.

El mantenimiento de una extensa superficie inundada durante los meses de otoño e invierno constituye la mejor garantía para la conservación de las comunidades de aves acuáticas invernantes en l’Albufera y en particular de anátidas y fochas. Además, representa una medida efectiva para el control de los procesos de intrusión marina en el litoral y permite el aprovechamiento cinegético, fuertemente arraigado en esta zona. Este otoño las lluvias han favorecido unos niveles de inundación mínimos, a los que se sumarán la aportación de 20 m3 por segundo desde el Xúquer hacia la plana litoral de Valencia y l’Albufera, como consecuencia de los sobrantes debidos a las últimas precipitaciones. Confiemos en que se lleve a cabo una gestión responsable que permita unos niveles de inundación óptimos, al menos, hasta el mes de febrero.

Llegada otoñal del pato colorado


18
Oct
2008

Como cada año, durante la luna llena de octubre, se ha producido uno de los eventos más destacados del calendario ornitológico de l’Albufera: la llegada postnupcial del pato colorado (Netta rufina).

Se trata de una especie llamada localmente Sivert que es bien conocida desde antaño, aunque los indicios históricos apuntan a que el pato colorado colonizó Europa occidental a lo largo del siglo XIX, seguramente a partir de poblaciones migratorias procedentes de Asia central. L’Albufera de Valencia albergó durante muchos años a la principal población ibérica y durante la década de 1960 todavía se estimaba una población entre las 1.000 y 2.000 parejas reproductoras. Pero el deterioro medioambiental de l’Albufera y el uso de fitosanitarios agrícolas causó la extinción paulatina de este núcleo de población y ahora apenas crían aquí unas pocas decenas de parejas. En la actualidad, su pequeña área de ocupación en época de cría y su declive demográfico generalizado han motivado su inclusión en el Libro Rojo de las Aves de España (ver aquí) donde esta especie aparece calificada como Vulnerable.

Sin embargo, los recientes esfuerzos de conservación de los humedales y de las aves acuáticas desarrollados por los países europeos han causado una reciente recuperación de sus poblaciones en Europa y en Rusia occidental, por lo que todavía resulta un visitante invernal algo abundante en l’Albufera de Valencia. En los últimos años l’Albufera ha albergado una población invernante que alcanza los 5.000 ejemplares de promedio, convirtiéndose en una de las principales localidades de invernada en Europa, junto con el delta del Ebro. Esto justificó su elección como especie emblema del Parc Natural de l’Albufera durante muchos años. La especie permanecerá aquí hasta la desecación de los arrozales en febrero, cuando se verá forzada a buscar localidades alternativas para su invernada, antes de regresar a sus áreas de cría en abril.

El pato colorado es una especie cinegética poco apreciada por los cazadores locales, pero abatida con regularidad. Pese a la extinción de la población autóctona de esta especie, los cazadores todavía pueden matar en l’Albufera ejemplares nacidos en otros humedales. Sorprende que su caza se realice aquí sin límites de captura ni control oficial del número de aves abatidas. De momento el pato colorado todavía prospera en otros humedales, pero cuanto antes se recupere su población autóctona y se empiece a gestionar una caza sostenible, estaremos en posición de asegurar la supervivencia de esta curiosa especie que, un año más, acaba de regresar para pasar aquí buena parte del invierno.

Llegada de túrdidos invernantes


13
Oct
2008

Tras la aparición de numerosas aves migratorias muertas en las playas y coincidente con el temporal de Levante que estos días azota el litoral mediterráneo ibérico, se ha podido apreciar una importante llegada de túrdidos, cuya presencia se hace ahora evidente en setos frondosos, caminos entre el arbolado, huertas y zonas ajardinadas. Los túrdidos forman una familia (Turdidae) que consta de varios grupos de aves, entre los que se encuentran ruiseñores, petirrojo, pechiazules, colirrojos, tarabillas, collalbas, mirlos y zorzales, entre otros. Se trata de especies eminentemente insectívoras que durante la época invernal añaden a su dieta elementos vegetales. En el bosque mediterráneo abundan los arbustos que producen frutos y bayas durante el otoño (lentisco, mirto, zarzamora, etc.), convirtiéndose en un hábitat idóneo para garantizar la supervivencia invernal de estas aves.

Algunos túrdidos, como el ruiseñor común (Luscinia megarhynchos), la tarabilla norteña (Saxicola rubetra) o la collalba gris (Oenanthe oenanthe), desarrollan migraciones otoñales de largo recorrido y sus cuarteles invernales se encuentran al sur del Sahara, pero la mayoría de estas especies se quedan en la cuenca del Mediterráneo. El estudio de la invernada de túrdidos en la Península Ibérica revela aspectos interesantes como la partición del territorio en función de sus áreas geográficas de origen, de forma que las poblaciones de la Europa Atlántica y el Báltico se localizan en el centro y oeste peninsular, mientras que las de Europa central, oriental y Rusia ocupan el este peninsular. Hasta la llegada de la primavera, especies como el petirrojo europeo (Erithacus rubecula) o el colirrojo tizón (Phoenicurus ochuros) estarán omnipresentes en el parque natural de l’Albufera. Es la época ideal para disfrutar de la observación de estas interesantes aves.