Hace un año: irrupción de cernícalo patirrojo


28
Abr
2009

A lo largo de los próximos días se cumplirá un año de la mayor irrupción de cernícalo patirrojo Falco vespertinus registrada hasta la fecha en l’Albufera y también una de las más importantes de las observadas en Europa occidental en las últimas décadas. Desde finales de abril a los primeros días de mayo se registraron hasta 12 ejemplares juntos de esta especie (ocho machos y cuatro hembras), en zonas de La Llonga (Sueca) y varias observaciones más de ejemplares dispersos en Massanassa y Sollana (ver mas información). Esta proliferación de observaciones se hizo evidente, también, en localidades cercanas y en buena parte de la península Ibérica, donde se sumaron varios centenares de aves observadas en este periodo, especialmente en el E y NE (ver más información). En Europa, se registraron también cifras muy elevadas y con apenas precedentes durante esos días, sumando más de 300 aves en zonas como los Países Bajos o Francia.

El cernícalo patirrojo es un pequeño Faconiforme que nidifica en el Este de Europa, desde Estonia y Hungría hasta el centro de Asia, que ha sido observado en l’Albufera casi todos los años desde que fuera citado por primera vez en 1992, año que coincidió también con una irrupción de la especie en Europa. Se trata de un migrante de larga distancia, que se mueve hasta los cuarteles de invernada localizados en el Sur de África (Namibia, Zambia, Zimbabwe,…) y cuyo grueso de la población se desplaza mayoritariamente por el Este de Europa, atravesando el estrecho del Bósforo. La presencia de esta especie en la península Ibérica y el oeste de Europa, no es del todo rara, pero se hace especialmente evidente en años como estos en los que el número de aves observadas puede llegara a ser elevado.

La ocurrencia de irrupciones en las aves no son raras pero sí difíciles de prever. Las causas que originan este tipo de fenómenos, en los que las aves se desplazan en gran número mucho más allá de su rango normal de presencia, son difíciles de precisar y parecen depender de factores como el clima o la carencia/abundancia de recursos tróficos en determinadas zonas. Se trata de procesos que suelen repetirse cada cierto tiempo y aunque no es la primera vez que se han registrado irrupciones de esta especie, sin duda, la magnitud de la de 2008 quedará, en el recuerdo, como una de las más importantes de las registradas hasta la fecha en Europa.