El paso prenupcial de aves marinas


20
Mar
2009

La observación de aves marinas desde el litoral puede resultar, en ocasiones, mucho más productiva de lo que cabría de esperar en un primer momento. A pesar de la dificultad que comporta la observación de este grupo de aves, que suele requerir de una óptica adecuada (telescopios terrestres, trípodes) y tener que identificar aves a grandes distancias, la posibilidad de registrar especies exclusivamente marinas puede ser un estímulo para pasar un buen rato frente al mar.

Por lo general, los próximos meses suelen ser muy buenos para observar aves marinas en paso, en especial los meses de marzo y abril. En este periodo, buena parte de las aves procedentes del Atlántico tienen que regresar hacia los lugares de cría localizados al norte y muchas otras especies empiezan a llegar a Europa, después de pasar el invierno en el litoral africano. Aunque algunas especies (gaviotas y págalos fundamentalmente) pueden llegar a atravesar el continente europeo directamente, la mayoría de las aves marinas se ven obligados a desplazarse hacia el sur, hasta alcanzar la salida natural al océano a través del estrecho de Gibraltar.

Marzo suele dar las cifras anuales más elevadas de especies como alcatraz atlántico Morus bassanus, de los tres págalos, así como de gaviotas eminentemente marinas como la gaviota tridáctila Rissa trydactila o la gaviota cabecinegra Larus melanocephalus. El paso de otras especies de gaviotas y de charranes sin duda hará que el tiempo dedicado a la observación pueda resultar más entretenido. El cabo de Cullera es uno de los mejores lugares para observar este tipo de aves, la observación por la tarde suele ser más favorable por las condiciones de luz, aunque en este caso no deberemos olvidar abrigarnos correctamente. Los días con cierta intensidad de viento de levante (llevant) o de sureste (xaloc) suelen ser los más aconsejables. Sin embargo no siempre es garantía de éxito en la observación, ya que en ocasiones pueden sucederse jornadas en las que apenas se observen aves (el Mediterráneo tiene sus limitaciones); en cualquier caso, pasar un rato delante del mar puede resultar además de relajado, realmente estimulante.