Comienzan Les Càbiles: El principio del fin de la invernada de patos en l’Albufera


17
Ene
2009

Con la jornada cinegética del sábado 17 de enero, última día de tirada en los vedats de caza, dan comienzo Les Càbiles, una tradición que permite a los cazadores disparar contra las aves acuáticas del Parque Natural de l’Albufera durante nueve días consecutivos (hasta el domingo 25 de enero). Tras el establecimiento de los Vedats a lo largo del siglo XIX, donde sólo los cazadores acaudalados podían optar a la subasta de los puestos de caza, se otorgó un permiso especial que permitía la caza de acuáticas, en las zonas subastadas y durante varios días, a cazadores de toda condición social que no habían podido acceder a un puesto. Tradicionalmente, esta concesión sólo se hacía efectiva en los vedats de Sueca, Silla, Cullera y Sollana, aunque en la actualidad se ha hecho extensivo a todos los acotados del Parque Natural.

El gran arraigo local de esta tradición es celebrado por cientos de cazadores reunidos en las casetas del marjal, en una alegoría de la caza de aves acuáticas y de la cocina tradicional, en la que las mujeres no toman parte. Los medios de comunicación suelen hacerse eco de este evento, aunque mostrando la noticia, únicamente desde la perspectiva del festejo y folclore que lleva asociada. Sin embargo la “tradición” de Les Càbiles podría estar afectando negativamente a las mermadas poblaciones de aves acuáticas en l’Albufera, y muy especialmente de las anátidas invernantes. Tras finalizar la migración otoñal en noviembre, estas aves deben permanecer en nuestra región hasta el final del invierno, antes de regresar a sus cuarteles de cría en el norte de Europa y Asia. El constante acoso por disparos al que se ven sometidas durante Les Càbiles les impide acceder a sus áreas de alimentación, viéndose forzadas a abandonar l’Albufera y buscar localidades alternativas en las que poder seguir pasando el invierno.

El colectivo de cazadores se viene lamentando del escaso rendimiento de la caza en l’Albufera, exigiendo a la administración medidas que les permita incrementar la presión cinegética sobre las aves, aumentando el número de días hábiles o el propio calendario de caza. Tal vez, una buena manera de incrementar ese rendimiento pasaría por posibilitar que las aves que optan por invernar en l’Albufera pudieran completar aquí su periodo de invernada, favoreciendo así el regreso a sus localidades de cría en buena condición física y sin verse obligadas a deslocalizarse en el punto álgido del invierno. Si nadie se preocupa por garantizar las generaciones futuras de anátidas, muchas con poblaciones en declive, difícilmente se tendrá asegurado el rendimiento de las temporadas cinegéticas venideras. De momento, quedan por delante nueve días consecutivos en los que estará permitido matar aves acuáticas sin ningún tipo de cupo.