Un buen destino para observar aves: el marjal de Catarroja


17
Mar
2010

Las continuas precipitaciones de los meses de enero y febrero y un nivel elevado de la laguna a finales del invierno han favorecido que una gran zona del marjal de Catarroja aún mantenga ciertos niveles de inundación y que los trabajos de fangueo de los arrozales se hayan retrasado unas semanas. Dadas las fechas en las que nos encontramos, con la práctica totalidad del marjal de l’Albufera en seco, las partidas de Els Germanells y La Platera parecen ser un destino perfecto durante los próximos días. Sin duda la mejor ocasión para dar con un buen número de aves y empezar a sentir como, la llegada inminente de la primavera, sigue arrastrando a un buen número de migrantes (lavanderas, fumareles, hirundínidos, etc.).

Casi con total seguridad, estas zonas mantendrán agua apenas una semana más y por ello concentrará un gran número de aves acuáticas. Estos últimos días, en estas mismas partidas del marjal se han venido registrando las mayores concentraciones de gaviotas y limícolas, con grupos numerosos de aguja colinegra, combatiente, archibebe común y correlimos común, y las cifras alcanzadas de ardeidos (garza real, garceta común y garceta grande) son también importantes. Además, en esta zona parecen concentrarse otras muchas especies de aves, destacando el grupo de más de un centenar de ejemplares de morito común. Un buen ejemplo de cómo la gestión del nivel de inundación de los arrozales puede permitir prolongar los periodos de presencia de muchas aves acuáticas. Aves que, en pocos días, se verán obligados a abandonar l’Albufera por unos meses.

Publicado en

Un paseo por las dunas


02
Dic
2009

Los meses otoñales e invernales son uno de los mejores momentos del año para poder pasear y observar aves por el extenso cordón dunar de la Devesa de l’Albufera y por las zonas litorales todavía bien conservadas de los marenys de Sueca y el Dosel de Cullera. La menor afluencia de personas, las temperaturas más agradables para poder andar largo rato y la posibilidad de observar ciertas especies de aves hace, de esta, una visita altamente recomendadas por estas fechas. La única precaución que debes tener en la visita a estos lugares, si accedes en vehículo, es la de no dejar objetos de valor en el interior.

Se trata de un hábitat que, a primera vista, puede parecer poco atractivo para las aves, sin embargo, conforme avanzamos, podremos ir observando una gran cantidad de especies rodeados de un paisaje realmente extraordinario. Lo mejor es moverse sin prisas, tratando de no salirse de los senderos existentes y evitando en todo caso pisar la vegetación que se desarrolla en las dunas. Se trata de un ecosistema muy frágil e inestable y por tanto sensible a los efectos del trasiego de personas.

A lo largo de este recorrido puede ser sencilla la observación de bisbita común, una de las especies más frecuentes en invierno en este hábitat, que nos saldrán volando y cantando al paso mientras avanzamos. Otras especies como el escribano palustre, la alondra común, el verderón común, el jilguero, la tarabilla común o el colirrojo tizón pueden observarse habitualmente en estos paseos, e incluso aves realmente escasas o difíciles de observar, como el bisbita de Richard Anthus richardi, un divagante siberiano que ha sido registrado en contadas ocasiones en este tipo de hábitats litorales de l'Albufera. Esta misma tarde han podido ser observados dos ejemplares de esta especie en dunas de la Devesa próximas a La Malladeta y La Punta.

Por otro lado, la proximidad con el litoral ofrece la tentadora opción de pasar un buen rato sentado frente al mar, a la espera de un bando de negrones, pardelas, alcatraces y otras muchas especies de aves marinas que frecuentemente son observadas por estas fechas. En estos casos, los días de poniente parecen ser los mejores momentos para dar con estas aves y en especial con los grupos de pardela balear, en ocasiones por encima de las 2.000 aves, y de alcatraz atlántico, con cifras mucho más modestas.

Primeros campos fangueados en el marjal de l’Albufera


24
Nov
2009

Desde hace unas semanas que se han dado por iniciados los trabajos de fangueo en los arrozales del marjal de l’Albufera. La roturación de los campos coincidiendo con la inundación invernal representa una de las labores agrícolas propias de este cultivo y que ofrece una gran cantidad de alimento para las aves (Ver más información). Las primeras zonas en ser fangueadas se localizan en las partidas de al norte del municipio de Sollana (La Foia, El Barranquet, l’Alter, Rabassa) y también al sur (Les Sis-centes, La Partida Vella) y en Sueca, en zonas altas de La Llonga, Ribalmarg y Utxana, y es previsible que poco a poco vaya aumentando esta superficie.

Las zonas en las que trabajan los tractores suelen concentrar un buen número de aves, especialmente gaviotas (reidora, sombría y patiamarilla), garzas (garceta común, garza real y garcilla bueyera) y también por estas fechas limícolas invernantes (avefría europea, chorlito dorado europeo y combatiente), que suelen alimentarse en estos campos. Es una buena opción para observar aves y también para poder registrar gaviotas marcadas con anillas de lectura a distancia.