CUANDO OBSERVAR AVES EN L'ALBUFERA



Cualquier fecha es buena para visitar l’Albufera, si bien las condiciones y posibilidades de observar aves varían mucho de una época a otra. Los mejores periodos son durante el verano (entre mayo y septiembre) y en invierno (diciembre y enero). Existen algunos meses críticos, que coinciden con el periodo en el que el arrozal permanece seco (marzo-abril y septiembre-octubre), en el que las posibilidades de observas aves acuáticas se ven bastante reducidas. A grandes rasgos, por meses y periodos, estas serían las recomendaciones:


Noviembre-diciembre-enero: En estos meses gran parte del marjal permanece inundado y se registran las mayores concentraciones invernales de anátidas, especialmente en los vedats de caza de Sueca y Silla y en la mata de El Fang. En la costa también pueden observarse aves marinas y en especial concentraciones de pardela balear Puffinus mauretanicus. Hay que tener en cuenta que la caza de aves acuáticas se practica los fines de semana en buena parte del marjal y que puede limitar nuestras posibilidades de observación.


Febrero: Termina la caza y comienzan a secarse los arrozales. Un mes excelente para observar gaviotas y limícolas en los campos que se “fanguean” (cuando se remueve el suelo inundado con tractores provistos de unas ruedas especiales). Las concentraciones de aves en este periodo pueden ser muy grandes y se unen máximos de algunas especies de como la gaviota sombría, la aguja colinegra, el chorlito dorado, la avefría europea,…


Marzo-abril: En estos meses los arrozales permanecen secos y por este motivo las cifras de aves acuáticas se ven muy reducidas. Es un buen periodo para la observación de aves marinas en paso, en especial por la tarde cuando las condiciones de luz son las adecuadas. Los días de vientos del W son excelentes para registrar el paso de aves migradoras y en especial de rapaces, vencejos e hirundínidos.


Mayo-junio: Comienza el cultivo del arroz y con la inundación del marjal vuelven a hacerse numerosas la mayoría de aves acuáticas, en especial gaviotas, garzas y limícolas. Además la llegada de migrantes y de aves estivales incrementa las posibilidades de observación.




Julio-agosto: El periodo estival viene marcado por la presencia de las aves reproductoras coloniales, especialmente de garzas, limícolas, gaviotas y charranes. Las concentraciones en el litoral de charranes pueden llegar a ser espectaculares. A finales de julio empiezan a registrarse los primeros migrantes y en particular aves limícolas. En estos meses suele dar muy buenos resultados la búsqueda de arrozales que no han sido cultivados y que se mantienen libres de vegetación e inundados. En ellos pueden llegar a concentrarse cientos de aves limícolas en paso.


Septiembre-octubre: Comienzan a cosecharse los arrozales. En este periodo gran parte del marjal se hace poco atractivo para las aves acuáticas y en especial cuando se secan los campos y se queman los rastrojos del arroz. Sin embargo son dos meses excelentes para observar aves en migración. En el mar también suelen darse buenas jornadas de observación de aves marinas en paso.