LA CAZA DE AVES ACUÁTICAS Y L'ALBUFERA

La práctica cinegética es, junto con la pesca, uno de los aprovechamientos humanos más arraigados de los que se llevan a cabo en l’Albufera (existen crónicas históricas de este uso desde el siglo XIII). Por este motivo, es necesario desarrollar normativas concretas que limiten su uso y también disponer de los medios de gestión y control administrativos para evitar que dicha práctica implique una amenaza para la conservación de las poblaciones de aves acuáticas.

En la actualidad la caza en l’Albufera se limita a las aves acuáticas y su práctica se lleva a cabo en gran parte de la superficie de marjal dedicada al cultivo del arroz. En este sentido, la laguna de l’Albufera (con sus orillas e islas), la Devesa de El Saler, gran parte de l’Alcatí y varios enclaves palustres aislados (Tancats de La Ratlla y de La Pipa, estany de La Plana, Bassa de Sant Llorenç, Ullals de Na Molins,…) están considerados como “Área de Reserva” y tanto en ellos, como en los perímetros de protección correspondientes, la caza está prohibida.

La temporada cinegética se inicia el último domingo de septiembre y finaliza en el primer fin de semana de febrero. En total se autorizan 36 jornadas cinegéticas que se reparten entre los fines de semana y festivos según las preferencias de cada coto de caza. Estas jornadas incluyen los seis días de caza ininterrumpidas que se llevan a cabo a mediados de enero, que se conocen con el nombre de “Càbiles” y que se inician con el último día de tirada en los vedats tradicionales.

En el parque natural de l’Albufera existen diferentes tipos de gestión cinegética. Por un lado el acotado convencional, en el que los socios pueden cazar los 36 días establecidos y las zonas declaradas como vedat y en el que tan sólo se llevan a cabo 8 jornadas de caza (por lo general los sábados desde mediados de noviembre a principios de enero). En estas zonas (vedats de Cullera, Sueca Nou, Sueca Vell y Silla), en las que está restringido el tránsito de vehículos y personas entre octubre y enero, las condiciones ambientales son excelentes y en ellas se concentra la mayor parte de las aves acuáticas de l’Albufera.

La caza representa, sin duda, una de las principales molestias directas sobre la mayoría de aves acuáticas en l’Albufera. Su práctica se lleva a cabo en una extensa superficie de territorio, en la que las zonas de reserva en ocasiones están poco protegidas o incluso no presentan las condiciones ambientales necesarias para funcionar como tales. Además, el número de aficionados a esta práctica es particularmente elevado (más de 5.000 socios en 18 sociedades de caza) y mantienen un fuerte peso social, que hace que cualquier restricción, limitación o control implique ciertas reticencias y protestas por parte de cazadores y aficionados. La ausencia de señalizaciones en las zonas de reserva, el furtivismo, la escasa vigilancia y el reducido control por parte de la administración de las especies y del número de aves abatidas cada temporada, sin apenas restricciones ni mecanismos de seguimiento, son algunos rasgos negativos que definen esta práctica.

Por todo ello, cuando salgas a ver aves recuerda evitar los días de caza. Si no tienes otra alternativa, puede ser más acertado visitar lugares diferentes en los que esta práctica no este permitida o días en los que no se caza en los vedats. Si aún así quieres adentrarte en el arrozal evita molestar a las aves más de lo necesario y ten cuidado en aproximarte a los puestos de caza, muchos de ellos son poco visibles y puedes ponerte en peligro. Recuerda no atravesar los vallados y accesos restringidos con los que te encuentres durante la época de caza.