EL PARQUE NATURAL

L’Albufera constituye un extenso humedal originado por el cierre de una laguna litoral (inicialmente salobre) que quedó separada del mar con la formación de una restinga arenosa originada con los aportes fluviales de los ríos Turia (al norte) y Xúquer (al sur). Esta laguna contaba con una serie de conexiones naturales con el mar (conocidas como goles) que permitían la entrada de agua salada, coincidiendo con temporales o aumentos del nivel del mar. Con la introducción de la agricultura, estas comunicaciones fueron reguladas artificialmente mediante compuertas que dieron como resultado la desconexión hídrica marina y la paulatina dulcificación de la laguna de l’Albufera. Paralelo a este cambio ecológico, l’Albufera experimentó una reducción de su superficie debida a la transformación agrícola que dio lugar al humedal que conocemos hoy en día.

El Parque Natural de l’Albufera fue declarado en 1986 con el propósito de detener el acelerado proceso de degradación iniciado en los años 60. Hasta esa década, l’Albufera había conservado prácticamente intacto su paisaje y sus hábitats naturales y contaba con una de las comunidades de aves acuáticas más destacadas de la península Ibérica. Con el desarrollo industrial impulsado en los años 60 en toda la periferia y el crecimiento de núcleos turísticos en el litoral, muchos de los valores naturales de l’Albufera se vieron gravemente alterados y en especial la calidad de las aguas superficiales, cuya pérdida generó una crisis ecológica que aún se hace evidente.

En la actualidad, muchos de los problemas que sufre l’Albufera se han detenido pero aún así la contaminación de las aguas, la elevada antropización del medio, la intensificación agrícola o la escasa ordenación de usos (como la caza) continúan siendo factores que limitan los valores naturales de este espacio. A pesar de ello, l’Albufera conserva y mantiene importantes poblaciones de aves acuáticas.