CUADERNO DE CAMPO

Finaliza la inundación invernal del marjal


18
Mar
2008

Después de casi cuatro meses de inundación invernal, la totalidad de la superficie arrocera del parque natural de l’Albufera ya ha sido desecada. El marjal de Catarroja, con una gestión hídrica que debería ser ejemplo para el resto de zonas arroceras del parque, ha sido el último en drenarse, dando lugar a concentraciones de varios miles de gaviotas y garzas hasta hace bien poco.

La inundación del marjal en invierno suele iniciarse a mediados de octubre y se prolonga durante los meses siguientes, sin embargo muchas zonas de arrozal apenas mantienen niveles de agua, siendo incluso desecados en pleno invierno. El drenaje de los arrozales, que tradicionalmente se iniciaba el primer día de enero y se prolongaba durante meses, en la actualidad se ve acelerado por el uso de potentes sistemas de bombeo, provocando la desecación temprana de extensas zonas de marjal.

Sin duda, la inundación invernal del marjal y el mantenimiento de los niveles de inundación, conocidos como “perellonà”, son las medidas de gestión hídrica que en la actualidad garantizan la importancia de l’Albufera como zona de invernada de aves acuáticas. En este sentido, buena parte de la comunidad de aves depende del mantenimiento de una extensa superficie inundada; prueba de ello es que las cifras de invernantes disminuyen, en apenas dos meses, de valores por encima de 70.000 aves (hasta 100.000 aves acuáticas en enero de 2008), a apenas 12.000 aves (mayoritariamente ánade azulón) a mediados de marzo.

La ausencia de hábitats naturales extensos y con la calidad necesaria, alternativos a los arrozales inundados, hace que la práctica totalidad de las aves acuáticas (limícolas, garzas y anátidas fundamentalmente) tengan que abandonar temporalmente l’Albufera ante la falta de recursos alimenticios. Este “estrés trófico” durará casi dos meses, hasta que nuevamente vuelvan a ser inundados los arrozales del parque natural a finales del mes de abril.

Más datos acerca de una aguja colinegra con anillas de color


14
Mar
2008

La observación de agujas colinegras Limosa limosa con anillas de color durante este paso prenupcial sigue aportando información muy interesante. En esta ocasión, una de las aves observadas en el Racó de l’Olla y el marjal de Catarroja estas últimas semanas, concretamente el 1 y 8 de marzo de 2008, fue observada en Lytse Gaastmar (Países Bajos) el 10.03.2008, dos días después de la última observación en l’Albufera. De este modo, este ejemplar (precisamente el mismo de la imagen) debe haber recorrido la distancia entre ambas localidades (que supone aproximadamente 1.540 km.) en menos de 48 horas.

La aguja colinegra es un migrante caracterizado por recorrer grandes distancias en poco tiempo y sin realizar apenas paradas. Teniendo en cuenta que la última observación se realizó la mañana del 8 de marzo en Catarroja y que se trata de un migrador nocturno, casi con toda seguridad pudo haber recorrido esta distancia en mucho menos de 24 horas volando e incluso en una única jornada.

Un ejemplo extraordinario de este modelo de migración de largas distancias y si apenas escalas podemos observarlo en una especie muy similar, la aguja colipinta Limosa lapponica que ha llegado a recorrer la distancia entre Alaska y Nueva Zelanda en apenas 7 días!!. Puedes obtener información reciente de la migración de esta especie, en la que se muestran los resultados actuales obtenidos con ejemplares marcados con emisores con GPS y que han podido ser seguidos vía satélite.

Ave de la semana: el combatiente Philomachus pugnax


10
Mar
2008

El combatiente Philomachus pugnax, conocido localmente por el nombre de redonell, es un limícola de tamaño medio que se presenta con frecuencia en el marjal cuando permanece inundado. En l’Albufera se comporta como un migrante moderado, registrándose entre los meses de febrero y mediados de mayo y desde la primera mitad de julio hasta mediados de octubre, con grupos que, en ocasiones, superan el centenar de aves. En invierno suele presentarse todos los años pero en números reducidos (máximos de 30-50 aves).

El combatiente, a pesar de nidificar en buena parte de Europa, muestra un descenso significativo de sus poblaciones que han justificado su consideración como especie “Vulnerable”. Además se trata de una especie protegida y por lo tanto no cinegética.